El río Segura está muy artificializado por la enorme cantidad de presas, embalses, encauzamientos y escolleras que soporta y por grado extremo de regulación de sus caudales y de captaciones que sufre. A todo ello se unió desde 2019 el proyecto “Murcia Río”, impulsado por el Ayuntamiento de Murcia, que en su tramo urbano en lugar de renaturalizarlo lo convirtió en un parque urbano.
En 2019 se destinaron unos 4 millones de euros a un dragado incomprensible del tramo urbano del río. Además de suponer un despilfarro, pues la obra ni ayudó a prevenir avenidas, como se trató de justificar, ni será duradera, ya que el río de forma natural transporta sedimentos constantemente, y estos se van depositando, especialmente si hay presas, como la de La Fica. La propia Confederación Hidrográfica del Segura reconoció que en unos diez o quince años se volvería al nivel de sedimentos anterior al dragado. Otro aspecto que no se tuvo en cuenta, según la organización, es la enorme pérdida de biodiversidad que suponía el dragado.
El proyecto “Murcia Río”, el Ayuntamiento abunda en el despilfarro y la transformación del cauce y sus riberas, convirtiendo el Segura en un parque urbano que no guarda parecido alguno con un ecosistema ribereño. El proyecto consiste en artificializar, más aun, las motas del río, consolidando un carril bici pavimentado, con un aumento innecesario de la iluminación nocturna del cauce, y con varias obras muy costosas y cuestionables. Además, la actuación sobre la vegetación de sus orillas ha supuesto que en plena época de nidificación, y de forma simultánea en ambas orillas y en casi todo el tramo urbano, no queden prácticamente zonas de refugio para diversas especies.
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Junio de 2025.