El trasvase que se hizo hace más de 100 años hacia el pantano de Riudecanyes, que abastece los regadíos del Baix Camp y parte de las poblaciones de Reus, Riudoms y la Selva del Camp. El río Siurana sufre así un fuerte daño ambiental pues prácticamente todo su caudal se deriva a otro embalse y, como consecuencia, se deteriora todo el ecosistema (bosque de ribera, fauna del río, etc.). También tiene impacto social en el Priorat, una comarca que se ha ido despoblando por la imposibilidad de desarrollar actividades que necesitaban el buen estado del río y que en los meses más duros de sequía ha tenido problemas de abastecimiento de agua graves.
Ecologistes en Acció, GEPEC y la Plataforma en Defensa de l’Ebre han denunciado esta situación y han realizado campañas para cerrar el trasvase con el fin de recuperar el caudal del Siurana y, por lo tanto, el ecosistema y las actividades socioeconómicas que se pueden desarrollar en el Priorat con un ecosistema recuperado. Consideran que los usos del trasvase se pueden obtener con el minitrasvase del Ebro que ya aporta agua para abastecimiento a Reus. También realizando un análisis del agua que realmente necesitan los regadíos e intentar cubrirlos con la reutilización de aguas depuradas en los municipios cercanos.
Tras el trabajo de denuncia de las organizaciones ecologistas, el Plan hidrológico vigente aumenta establece un caudal ecologico mínimo ordinario que, aunque insuficiente, contribuye a la mejora del río, pero se ha tenido que reclamar su cumplimiento porque no se estaba aplicando.
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Mayo de 2025.