Humedales del poniente utilizados como vertederos
Desde la década de 1960 el campo de Dalías se cubre de cultivos intensivos bajo plástico, que llevan asociado un alto aporte de insumos (fertilizantes, agua, áridos) que contaminan las masas de agua de los humedales y el acuífero. La agricultura intensiva también conlleva un consumo de agua que constituye una alteración de los niveles freáticos, que genera una intrusión marina en los humedales costeros y modifica las comunidades vegetales y animales que lo habitan. Además, los desechos de plástico cubren toda la zona. A esto se suma la destrucción directa de humedales mediante aterramientos para la construcción de invernaderos y vertidos de residuos agrícolas.
Esto último es lo que ocurre en la Charca Sotomontes (El Ejido), un humedal artificial de alto valor ecológico que ha sido desecado y convertido en vertedero pese a albergar especies en peligro de extinción.


Actores
La agricultura intensiva de poniente drena y contamina los humedales.
Acciones
Grupos ecologistas como Ecologistas en Acción o el Grupo Ecologista Mediterráneo denuncian públicamente la situación de abandono social y lo maltratos que sufren los humedales, tan importantes para sostener la vida de especies en peligro de extinción. Ponen énfasis en el hecho de que algunos humedales, incluso aquellos cuya extensión supera las 20 hectáreas, como la Cañada de Ugíjar, no están protegidos. A nivel de educación social, “lo que no se conoce no se puede proteger”. Incluso espacios con figuras legales de protección, como los de Punta Entinas-Sabinar (Paraje Natural, ZEC, ZEPA y RAMSAR), sufren la presión de una expansión agraria sin precedentes.
Respuesta institucional
Aunque la Guardia Civil ha abierto diligencias y se ha impuesto una sanción administrativa, la falta de protección legal impide frenar su degradación. Como la charca de Sotomontes, gran parte de los humedales del Poniente Almeriense no se encuentran inventariados ni protegidos, lo que amenaza gravemente su conservación.